BLOG DE LA PASTORAL DEL COLEGIO SECUNDARIO Y DE LA ESCUELA PRIMARIA VIRGEN DE LUJÁN DE LA CIUDAD DE CENTENARIO, NEUQUÉN. DESTINADO ESPECIALMENTE AL USO DE LOS MIEMBROS DE LA INSTITUCIÓN, Y ABIERTO A LA COMUNIDAD EDUCATIVA, COMO TAMBIÉN A TODAS AQUELLAS PERSONAS CON DESEOS DE ACERCARSE A CRISTO.
domingo, 15 de marzo de 2015
viernes, 13 de marzo de 2015
OBSEQUIOS PARA LOS ABANDERADOS PAPALES
Nos proponemos durante este año acompañar más de cerca a nuestros abanderados papales. Sabemos lo difícil que es identificarse con la propia fe cuando esta es atacada o menospreciada por muchos. Como dice el dicho: Nadie quiere el estandarte, si es chica la procesión. Sin embargo, nuestros alumnos aceptaron la bandera con orgullo y valentía. Queremos por ello recompensarlos de alguna manera, tanto a los abanderados papales de la Escuela Primaria, como a los abanderados del Colegio Secundario. Les agradecemos de corazón por la entrega desinteresada y por tan hermosa confesión de fe.
jueves, 19 de febrero de 2015
EVANGELIZAR A TRAVÉS DE LAS MATERIAS
Naturalmente que cada materia tiene su propia autonomía - sana autonomía -, debiendo ser desarrollada según sus principios específicos. Pero al mismo tiempo ha de contribuir a la cosmovisión cristiana. Las diversas materias no sólo no son antiéticas con la cosmovisión cristiana, sino que, respecto de ellas, constituyen una suerte de" preparación evangélica", como decían los Padres de la Iglesia refiriéndose a los aportes más nobles del mundo pre - cristiano, una preparación evangélica ya que el auténtico desarrollo de la naturaleza es una especie de preparación a la gracia.
Más aún, las materias profanas reciben iluminación y complemento de la cosmovisión cristiana; el puro saber profano tiene algo de indigencia; la cosmovisión cristiana ensancha sus horizontes para una mejor comprensión de la ciencia, del hombre y de la historia. Porque el verdadero saber sobre el hombre y el mundo sólo se alcanzan cuando se reconoce la realidad total del hombre y de su historia de salvación, es decir cuando se reconoce en el Verbo de Dios encarnado, recapitulador de todo, la luz verdadera que ilumina a todo hombre ya todas las cosas del hombre.
Tratemos ahora de concretar más esta aspiración de la Iglesia recorriéndolas diversas asignaturas, aunque sin intentar cubrirlas en su totalidad.
1. La catequesis.
Esta materia -porque es necesario que sea también una materia y no sólo una" vivencia", como algunos pretenden- implica la comunicación de contenidos, a saber, la Revelación divina, explicitada por la doctrina del magisterio. Gracias a ella, el adolescente aprenderá a distinguir lo que se puede conocer por la luz natural y lo que solo se le ofrece por la Revelación. Tres son los conocimientos catequéticos indispensables: lo que hay que creer(el Credo) , lo que hay que esperar (el Pater), lo que hay que amar (el doble precepto de la claridad y los Mandamientos). Ver el Catecismo de la IglesiaCatólica. Pero no basta con aprender, es menester entrañar lo aprendido, asimilarlo, convertirlo en algo propio, hacerlo no sólo conocimiento sino bandera, militancia. La catequesis no puede ser en todo una materia como las demás.
2. La filosofía.
A diferencia de la catequesis, la filosofía no parte de la Revelación sino que es un conocimiento racional del mundo, del hombre y de Dios, a la luz de la razón natural, buscando siempre las últimas causas de la realidad. En esta materia hay que evitar a toda costa que los adolescentes sean formados en el eclecticismo, contentándose el profesor con la exposición de los diversos sistemas filosóficos: hay que enseñarles a discernir, con espíritu crítico, el error de la verdad. El joven debe salir del colegio católico con una posición clara ante la vida, que le permita detectar los errores que pululan en el ambiente y lo capacite para saber refutarlos convenientemente. Una meta sólida no se forma con cuestiones disputadas, con dudas. Hay que ir a la filosofía perenne, a la de los clásicos, sobre todo a Santo Tomás. Sin obviar, naturalmente, el conocimiento de otras filosofías, pero juzgadas a partir de la filosofía perenne, única anclada en la realidad.
3. Las ciencias.
La enseñanza de las llamadas "ciencias" físico - químicas debe comunicar al joven el conocimiento de la materia y de sus leyes. En las ciencias se aprenden las leyes de la naturaleza. A algunos este conocimiento los ha, de hecho, conducido al ateísmo: la naturaleza, absolutizada, acaba por convertirse en un sucedáneo de Dios. Para el marxista, por ejemplo, la ciencia es lo único, reemplaza a la religión. En nuestros colegios debemos enseñar la física y la química con visión científica, sin duda, pero con un telón de fondo religioso. Dios es el comienzo y el fin de toda ley física, de toda propiedad química; Creador tanto del electrón, como de la estrella. Por eso el universo canta la gloria del Creador. Este mundo, con sus leyes admirables, es una palabra o una obra de arte literaria, "al modo de un gran poema de un modulador inefable", decía San Agustín. El docente deberá realizar su propia síntesis entre ciencia y fe, señalando como corresponde, la presencia de Dios en su creación. La observación de los hechos se convierte así en un trampolín hacia Dios. La misma Sagrada Escritura, en cada una de sus páginas, suscita la admiración por el orden, belleza y sabiduría que resplandece en la creación. Será preciso despertar en los alumnos el sentido de la admiración ante la grandeza de la obra divina, admiración que es de las mejores introducciones a la oración.
4. Las matemáticas y la geometría.
Estas materias ayudan a crear en el alumno el hábito de la exactitud, al tiempo que le permite tener experiencia de la "medida" de las cosas. Naturalmente, no hay diferencia entre un manual de matemáticas compuesto por un autor cristiano, y otro compuesto por un ateo. Sin embargo, si el profesor posee sabiduría cristiana, sabrá despertar en sus alumnos el culto de la verdad desinteresada, les inspirará el sentido del rigor intelectual. Las matemáticas exigen una suerte de ascética no ciertamente extraña al orden cristiano. Esta ascética está tejida de atención a la realidad dada, de método, de humildad, de perseverancia, de anhelo de precisión. El alumno advertirá que más adelante, en la vida postescolar, se podrá encontrar con esfuerzos semejantes cuando tenga que tratar de modelar, por medio de la reflexión, su vida y la ciudad terrestre en conformidad con la fe católica. Además, la belleza y elegancia de ciertas demostraciones, lo conducirán a veces al silencio interior. Esta contemplación admirativa, ese contacto con un valor que linda con lo absoluto, provoca una dilatación interior, una sublimación, una purificación que no carece de analogía y afinidad con la plegaria. Sólo habrá que cuidar que el "espritde géometrie" no extinga el "esprit finesse", según la conocida expresión de Pascal.
5. La historia.
La importancia de esta asignatura para la evangelización es enormes solamente la memoria del pasado puede calibrar con exactitud cualquier análisis del presente o cualquier prospectiva. Aquello de la historia "magistral vitae" tiene acá plena vigencia. Será preciso que el profesor no se limite a la mera narración de los hechos. En su mente debe tener bien estructurado lo que se hadado en llamar "filosofía de la historia", aunque más bien habría que decir "teología de la historia". El libro clave para esta formación de fondo será el inmortal "De Civitate Dei" de San Agustín, donde el Santo Doctor desarrolla el curso de la historia a la luz del conflicto teológico entre dos ciudades, la Ciudad de Dios y la Ciudad del Mundo, montadas ambas sobre el amor: el amor de Dios hasta el reconocimiento del carácter dependiente y creatural del hombre, la Ciudad de Dios; el amor de hombre hasta el menosprecio de Dios, la Ciudad de la Tierra.
Todos los hechos, épocas e instituciones, deberán ser estudiados en sí, con la autonomía legítima que tal estudio requiere, pero luego integrados en aquella grandiosa visión crítica y teológica. Así el alumno sabrá valorar adecuadamente las diversas épocas y acontecimientos de la historia e incluso aprenderá a leer el diario con inteligencia.
6. La geografía.
Esta materia constituye una apertura al medio próximo de vida, el cual a su vez es puente para pasar al orbe mayor. La geografía permite captar mejor al hombre, sus diversas razas, sus tradiciones; la del propio país, el paisaje de la patria chica y de la Patria grande, ayudará a aceptar el amor a la Patria. La geografía física contribuirá al conocimiento del Dios Creador, bello, poderoso, inagotable. La geografía humana permitirá conocer mejor al hombre, cooperador del Creador.
7. La literatura.
El objetivo propio de esta asignatura es el acercamiento a la realidad común conocimiento distinto al meramente racional. El contacto con los grandes autores, especialmente los clásicos universales y de lengua española, es de veras enriquecedor. En un poema elevado hay siempre algo de la inefabilidad de Dios. Particularmente el conocimiento cabal de nuestra lengua, en una época en que cada vez se le habla y se le escribe peor, permitirá al cristiano expresar su fe en el marco y el genio propio del idioma, el nuestro tan rico y tan preñado de catolicidad, de un pueblo que al decir de Rubén Darío, "aún reza a Jesucristo y aún habla en español".
8. La música.
La música - la buena música - no sólo es expresión de alegría y de amistad, sino también medio de elevación de los sentimientos humanos. La admiración por lo bello está muy unida con la adhesión a la verdad y la aspiración a lo que es bueno. Ya los antiguos atribuían capital importancia a la formación musical. Porque la música forma al hombre. Los diversos tipos de música hacen losdiversos tipos de hombre: el hombre sensual, el hombre materialista, el hombre superficial, el hombre erótico, el hombre virtuoso.
Es necesario que el colegio católico eduque en el sentido de lo estético, del buen gusto, de la música noble, especialmente la música clásica. Máxime en nuestro tiempo en que la música parece rendir culto a la fealdad, al ruido ensordecedor que hace prácticamente imposible todo contacto con la vida interior. El verdadero arte -musical o visual- no sólo transmite el sentido de las armonías sensibles, sino también el sentido de las verdades profundas, sobre todo las que dicen relación con el misterio. El auténtico papel del arte consiste en irradiar, a través de lo sensible, el esplendor de la verdad, el esplendor de las formas.
9. La educación física.
La valoración del papel que tiene el cuerpo en el desarrollo integral de la personalidad es una de las principales metas de la educación católica. Deseque el Verbo se hizo carne, lo corporal ha adquirido una gran elevación, porque se ha adherido a la divinidad de Cristo con unión indisoluble. Si cuando estamos en gracia nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, es menester cuidarlo, respetarlo, fortalecerlo. El profesor de gimnasia debe estar imbuido de este sentido católico - no hedonista - del cuerpo humano.
Así, pues, todas las materias, cuyo elenco no hemos recorrido en su totalidad, deben contribuir a forjar el hombre integral, ese hombre integral que, precisamente por ser tal, es cristiano y católico. Todas las materias deberán reflejar a Cristo, la única y definitiva Opción, reflejar la Realeza de cristo, en el ámbito de la cultura. Filosofía, ciencias, matemáticas, geometría, historia, geografía, literatura, música, educación física, tantas maneras de evangelizar, de reflejar a Cristo verdad, a Cristo exactitud, a Cristo medida, a Cristo Señor de la historia, a Cristo Verbo encarnado en nuestro espacio humano, a Cristo el más bello de los hijos de los hombres. En una palabra: evangelizar es formar a Cristo en el alumno, hacer de él otro cristo.
Más aún, las materias profanas reciben iluminación y complemento de la cosmovisión cristiana; el puro saber profano tiene algo de indigencia; la cosmovisión cristiana ensancha sus horizontes para una mejor comprensión de la ciencia, del hombre y de la historia. Porque el verdadero saber sobre el hombre y el mundo sólo se alcanzan cuando se reconoce la realidad total del hombre y de su historia de salvación, es decir cuando se reconoce en el Verbo de Dios encarnado, recapitulador de todo, la luz verdadera que ilumina a todo hombre ya todas las cosas del hombre.
Tratemos ahora de concretar más esta aspiración de la Iglesia recorriéndolas diversas asignaturas, aunque sin intentar cubrirlas en su totalidad.
1. La catequesis.
Esta materia -porque es necesario que sea también una materia y no sólo una" vivencia", como algunos pretenden- implica la comunicación de contenidos, a saber, la Revelación divina, explicitada por la doctrina del magisterio. Gracias a ella, el adolescente aprenderá a distinguir lo que se puede conocer por la luz natural y lo que solo se le ofrece por la Revelación. Tres son los conocimientos catequéticos indispensables: lo que hay que creer(el Credo) , lo que hay que esperar (el Pater), lo que hay que amar (el doble precepto de la claridad y los Mandamientos). Ver el Catecismo de la IglesiaCatólica. Pero no basta con aprender, es menester entrañar lo aprendido, asimilarlo, convertirlo en algo propio, hacerlo no sólo conocimiento sino bandera, militancia. La catequesis no puede ser en todo una materia como las demás.
2. La filosofía.
A diferencia de la catequesis, la filosofía no parte de la Revelación sino que es un conocimiento racional del mundo, del hombre y de Dios, a la luz de la razón natural, buscando siempre las últimas causas de la realidad. En esta materia hay que evitar a toda costa que los adolescentes sean formados en el eclecticismo, contentándose el profesor con la exposición de los diversos sistemas filosóficos: hay que enseñarles a discernir, con espíritu crítico, el error de la verdad. El joven debe salir del colegio católico con una posición clara ante la vida, que le permita detectar los errores que pululan en el ambiente y lo capacite para saber refutarlos convenientemente. Una meta sólida no se forma con cuestiones disputadas, con dudas. Hay que ir a la filosofía perenne, a la de los clásicos, sobre todo a Santo Tomás. Sin obviar, naturalmente, el conocimiento de otras filosofías, pero juzgadas a partir de la filosofía perenne, única anclada en la realidad.
3. Las ciencias.
La enseñanza de las llamadas "ciencias" físico - químicas debe comunicar al joven el conocimiento de la materia y de sus leyes. En las ciencias se aprenden las leyes de la naturaleza. A algunos este conocimiento los ha, de hecho, conducido al ateísmo: la naturaleza, absolutizada, acaba por convertirse en un sucedáneo de Dios. Para el marxista, por ejemplo, la ciencia es lo único, reemplaza a la religión. En nuestros colegios debemos enseñar la física y la química con visión científica, sin duda, pero con un telón de fondo religioso. Dios es el comienzo y el fin de toda ley física, de toda propiedad química; Creador tanto del electrón, como de la estrella. Por eso el universo canta la gloria del Creador. Este mundo, con sus leyes admirables, es una palabra o una obra de arte literaria, "al modo de un gran poema de un modulador inefable", decía San Agustín. El docente deberá realizar su propia síntesis entre ciencia y fe, señalando como corresponde, la presencia de Dios en su creación. La observación de los hechos se convierte así en un trampolín hacia Dios. La misma Sagrada Escritura, en cada una de sus páginas, suscita la admiración por el orden, belleza y sabiduría que resplandece en la creación. Será preciso despertar en los alumnos el sentido de la admiración ante la grandeza de la obra divina, admiración que es de las mejores introducciones a la oración.
4. Las matemáticas y la geometría.
Estas materias ayudan a crear en el alumno el hábito de la exactitud, al tiempo que le permite tener experiencia de la "medida" de las cosas. Naturalmente, no hay diferencia entre un manual de matemáticas compuesto por un autor cristiano, y otro compuesto por un ateo. Sin embargo, si el profesor posee sabiduría cristiana, sabrá despertar en sus alumnos el culto de la verdad desinteresada, les inspirará el sentido del rigor intelectual. Las matemáticas exigen una suerte de ascética no ciertamente extraña al orden cristiano. Esta ascética está tejida de atención a la realidad dada, de método, de humildad, de perseverancia, de anhelo de precisión. El alumno advertirá que más adelante, en la vida postescolar, se podrá encontrar con esfuerzos semejantes cuando tenga que tratar de modelar, por medio de la reflexión, su vida y la ciudad terrestre en conformidad con la fe católica. Además, la belleza y elegancia de ciertas demostraciones, lo conducirán a veces al silencio interior. Esta contemplación admirativa, ese contacto con un valor que linda con lo absoluto, provoca una dilatación interior, una sublimación, una purificación que no carece de analogía y afinidad con la plegaria. Sólo habrá que cuidar que el "espritde géometrie" no extinga el "esprit finesse", según la conocida expresión de Pascal.
5. La historia.
La importancia de esta asignatura para la evangelización es enormes solamente la memoria del pasado puede calibrar con exactitud cualquier análisis del presente o cualquier prospectiva. Aquello de la historia "magistral vitae" tiene acá plena vigencia. Será preciso que el profesor no se limite a la mera narración de los hechos. En su mente debe tener bien estructurado lo que se hadado en llamar "filosofía de la historia", aunque más bien habría que decir "teología de la historia". El libro clave para esta formación de fondo será el inmortal "De Civitate Dei" de San Agustín, donde el Santo Doctor desarrolla el curso de la historia a la luz del conflicto teológico entre dos ciudades, la Ciudad de Dios y la Ciudad del Mundo, montadas ambas sobre el amor: el amor de Dios hasta el reconocimiento del carácter dependiente y creatural del hombre, la Ciudad de Dios; el amor de hombre hasta el menosprecio de Dios, la Ciudad de la Tierra.
Todos los hechos, épocas e instituciones, deberán ser estudiados en sí, con la autonomía legítima que tal estudio requiere, pero luego integrados en aquella grandiosa visión crítica y teológica. Así el alumno sabrá valorar adecuadamente las diversas épocas y acontecimientos de la historia e incluso aprenderá a leer el diario con inteligencia.
6. La geografía.
Esta materia constituye una apertura al medio próximo de vida, el cual a su vez es puente para pasar al orbe mayor. La geografía permite captar mejor al hombre, sus diversas razas, sus tradiciones; la del propio país, el paisaje de la patria chica y de la Patria grande, ayudará a aceptar el amor a la Patria. La geografía física contribuirá al conocimiento del Dios Creador, bello, poderoso, inagotable. La geografía humana permitirá conocer mejor al hombre, cooperador del Creador.
7. La literatura.
El objetivo propio de esta asignatura es el acercamiento a la realidad común conocimiento distinto al meramente racional. El contacto con los grandes autores, especialmente los clásicos universales y de lengua española, es de veras enriquecedor. En un poema elevado hay siempre algo de la inefabilidad de Dios. Particularmente el conocimiento cabal de nuestra lengua, en una época en que cada vez se le habla y se le escribe peor, permitirá al cristiano expresar su fe en el marco y el genio propio del idioma, el nuestro tan rico y tan preñado de catolicidad, de un pueblo que al decir de Rubén Darío, "aún reza a Jesucristo y aún habla en español".
8. La música.
La música - la buena música - no sólo es expresión de alegría y de amistad, sino también medio de elevación de los sentimientos humanos. La admiración por lo bello está muy unida con la adhesión a la verdad y la aspiración a lo que es bueno. Ya los antiguos atribuían capital importancia a la formación musical. Porque la música forma al hombre. Los diversos tipos de música hacen losdiversos tipos de hombre: el hombre sensual, el hombre materialista, el hombre superficial, el hombre erótico, el hombre virtuoso.
Es necesario que el colegio católico eduque en el sentido de lo estético, del buen gusto, de la música noble, especialmente la música clásica. Máxime en nuestro tiempo en que la música parece rendir culto a la fealdad, al ruido ensordecedor que hace prácticamente imposible todo contacto con la vida interior. El verdadero arte -musical o visual- no sólo transmite el sentido de las armonías sensibles, sino también el sentido de las verdades profundas, sobre todo las que dicen relación con el misterio. El auténtico papel del arte consiste en irradiar, a través de lo sensible, el esplendor de la verdad, el esplendor de las formas.
9. La educación física.
La valoración del papel que tiene el cuerpo en el desarrollo integral de la personalidad es una de las principales metas de la educación católica. Deseque el Verbo se hizo carne, lo corporal ha adquirido una gran elevación, porque se ha adherido a la divinidad de Cristo con unión indisoluble. Si cuando estamos en gracia nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, es menester cuidarlo, respetarlo, fortalecerlo. El profesor de gimnasia debe estar imbuido de este sentido católico - no hedonista - del cuerpo humano.
Así, pues, todas las materias, cuyo elenco no hemos recorrido en su totalidad, deben contribuir a forjar el hombre integral, ese hombre integral que, precisamente por ser tal, es cristiano y católico. Todas las materias deberán reflejar a Cristo, la única y definitiva Opción, reflejar la Realeza de cristo, en el ámbito de la cultura. Filosofía, ciencias, matemáticas, geometría, historia, geografía, literatura, música, educación física, tantas maneras de evangelizar, de reflejar a Cristo verdad, a Cristo exactitud, a Cristo medida, a Cristo Señor de la historia, a Cristo Verbo encarnado en nuestro espacio humano, a Cristo el más bello de los hijos de los hombres. En una palabra: evangelizar es formar a Cristo en el alumno, hacer de él otro cristo.
P. Alfredo Sáenz
viernes, 13 de febrero de 2015
EL SISTEMA PREVENTIVO (de un folleto antiguo del Colegio)
¿QUÉ ES EL SISTEMA PREVENTIDO?
“Consiste en dar a conocer las
normas y reglamentos y vigilar después, de manera que los muchachos tengas
siempre sobre sí el ojo vigilante del asistente. Estos, como padres amorosos
hablan, sirven de guía en toda circunstancia, dan consejos y corrigen con amabilidad
(…) consiste en colocar a los niños en la imposibilidad de faltar” (Don Bosco).
Se inspira en el método del Buen
Pastor: “Yo soy el buen pastor, conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a
mí, como el Padre me conoce a mí y yo conozco al padre, y doy mi vida por mis
ovejas” (Jn 10, 14-15).
LOS ELEMENTOS
FUNDAMENTALES DEL SISTEMA PREVENTIDO
RAZÓN
Es racionalidad… Es guiar al
chico con claridad de ideas y de acuerdo a la verdad, indicándole qué debe
hacer y recordándoselo con insistencia. Deben comprender las cosas que les
pedimos.
Es sentido común… ser sencillos,
normales, espontáneos en el trato con los demás. No pedir cosas raras…
Es persuasión y convencimiento…
Es persuadir en vez de imponer.
Es conocer y adaptarse a la
realidad juvenil. Esto supone diálogo abierto, confianza, comprensión y
comunicación profunda.
AMOR
Es caridad sobrenatural… Amar a
los jóvenes por amor a Dios. Ser portadores del amor a Dios a los jóvenes. Amar
a los jóvenes para llevarlos a Dios.
Es amistad humana… Crear una
verdadera amistad que sólo busque el bien del joven. Una amistad sincera,
sencilla, cordial, basada en la confianza.
Es afectividad sincera… El amor
educativo debe ser experimentable y sensible a los jóvenes, sin caer en el
sentimentalismo. “Falta lo mejor… qué los jóvenes no sólo sean amados sino que
ellos mismos se den cuenta que se los ama” (Don Bosco).
Características del amor
educativo
·
Amar a todos y a cada uno.
·
Amar primero, dar el primer paso.
·
Acercarse a los jóvenes, tratar de comprender su
situación, querer las cosas que ellos quieren,
saber escuchar y dialogar con ellos, ponerse a su nivel pero que ellos
respeten la figura del educador.
·
Amar sin esperar ninguna recompensa.
·
Hacerse amar por los jóvenes.
RELIGIÓN
“Quiero que me ayuden en una
empresa, en un negocio. Es el salvar vuestras almas. Este no es sólo el
principal, sino el único motivo por el que yo estoy aquí. Pero sin su ayuda no
puedo hacer nada. Necesito que nos pongamos de acuerdo y que entre ustedes y yo
exista una verdadera confianza y amistad” (Buenas Noches de Don Bosco).
Religión es la idea central de
todo el método educativo. Llevar a los muchachos a la amistad con Cristo. Que
establezcan una relación sencilla y familiar con Dios en la oración, en el
ofrecimiento de las pequeñas cosas: juegos, trabajo, estudio…
Medios fundamentales
·
Eucaristía: comunión frecuente, misa diaria y
visitas.
·
Reconciliación: frecuente y sencilla, tener
confesor fijo, examen diario de conciencia.
·
Dirección espiritual: sinceridad y gran
confianza con el sacerdote.
·
Oración: Sencilla, continua unión con Dios,
jaculatorias.
·
Amor a la Virgen: confianza en María Auxiliadora
ante las dificultades, devoción al rosario, imitar las virtudes de la Virgen
(pureza, fe…).
·
Amor a la Iglesia y al Papa: unidad con los
pastores en general.
·
Asociaciones: grupos donde los muchachos se
ayuden a vivir el Evangelio y colaboren para mejorar a los demás.
ASISTENCIA
“No dejar nunca solos a los
jóvenes. Vigilar en todo lugar y tiempo, de manera que no quede ni cosa, ni
persona, ni muchacho, ni lugar que no estén confiados a alguien” (Don Bosco).
Normas concretas
·
No usar nunca un tono imperativo: “quiero, andá,
hacé esto”, sino: “Podrás hacerme un favor, estarías dispuesto a…”.
·
No mandar cosas superiores a las fuerzas del
muchacho.
·
Sano criterio. No castigar cualquier mínima
falta, sobre todo cuando es involuntaria.
·
Se firmes en las decisiones, seguros en lo que
mandamos, y mantener la orden cuando es justa.
·
Observar todo y a todos.
·
Actitud confiada y no sospechosa.
·
Ser equilibrado. Guiarse siempre por la razón y
no por los impulsos.
·
No dejar nunca solos a los chicos. Estar siempre
con ellos en todas partes (juegos, baños, catequesis, paseos…).
·
No permanecer indiferente ante los desórdenes.
Tratar de prevenirlos.
·
Saber constantemente donde se encuentran
los muchachos, que pidan permiso para
ausentarse del grupo.
·
Ser pacientes ante las actitudes desubicadas de
los chicos. No lo hacen para hacer enojar al asistente, sino por las
características propias de su edad. Recordar cómo actuábamos nosotros en esas
edades.
CORRECCIÓN
·
Corregir en privado con prudencia y calma.
·
Ser comprensivos, firmes e imparciales.
·
Que el corregido se aleje de nosotros satisfecho
y como amigo.
·
Saber olvidar los errores, no ficharlo para
siempre, darle la pasibilidad de cambiar.
·
Evitar la humillación. Buscar el momento
oportuno y acudir a la reflexión y a la razón. Que el muchacho reconozca su
falta y se comprometa a no reincidir.
·
Considerarlo como tu hermano: “amabilidad,
comprensión y respeto son las llaves del corazón” (Don Bosco)
AMBIENTE
“Era una escena llena de vida, de
movimiento y de alegría. Quien corría, quien saltaba, quien jugaba a la
bandera, quien a la pelota. En un rincón un sacerdote cuenta una historia a los
chicos. En el otro un salesiano con otro grupo jugando al burro vuela. Se
cantaba, se reía por todas partes, y por doquier sacerdotes y clérigos, y
alrededor de ellos jovencitos que alborotaban alegremente el ambiente. Entre
jóvenes y superiores reinaba la mayor cordialidad. Valfre me dijo: Vea, la
familiaridad engendra afecto, y el afecto confianza” (carta de Don Bosco)
jueves, 12 de febrero de 2015
AGUINALDO 2015
COMO DON
BOSCO, ¡CON LOS JÓVENES, PARA LOS JÓVENES!
Llegado este mes de
junio, final de las tareas educativas-escolares en un hemisferio, se me pide, como ha acontecido anteriormente,
que dé un adelanto o boceto de lo que será el Aguinaldo del 2015, que
naturalmente vendrá desarrollado y profundizado en una carta circular a final
de este año 2014. Con gusto hago este adelanto, en el deseo de que pueda servir
en toda la Familia Salesiana como lo que pretende ser: tan sólo un adelanto o
indicación de lo que se entregará en su día a nuestras Hermanas las Hijas de
María Auxiliadora, como viene siendo tradición, y a toda la Familia Salesiana.
El esquema de este
boceto es el siguiente:
1. Una Hermosa herencia espiritual.
2. El Aguinaldo como Palabra de UNIDAD para toda la Familia Salesiana.
3. Como Don Bosco: desde su corazón
pastoral y opción educativa, envueltos en la Trama de Dios.
4. Un carisma, el salesiano, al
servicio de la comunión evangelizadora.
5. ¡Con los jóvenes, para los jóvenes!,
especialmente los más pobres.
6. En el bicentenario del nacimiento de
Don Bosco.
7. Con María, la más insigne
colaboradora del Espíritu Santo.
1. UNA HERMOSA HERENCIA ESPIRITUAL
Califico de ‘hermosa herencia espiritual’ nuestra
tradición familiar del Aguinaldo (Strenna) porque ha sido algo que siempre ha
estado muy en el corazón de Don Bosco. Los primeros mensajes –a modo de
aguinaldo- que están recogidos en nuestra tradición se remontan a la década del
1850. En las Memorias Biográficas[1]
leemos que una estrategia de don Bosco era la de escribir, de cuando en cuando,
un papelito haciéndolo llegar a quien quería darle un consejo. Algunos de ellos
fueron conservados y son mensajes muy personales que invitan a una buena
acción, o a remediar algo que no va bien; pero además de esto, desde los
primeros años en el Oratorio, Don Bosco había comenzado a entregar, hacia el
final del año, un aguinaldo a todos sus jóvenes en general y otro a cada uno en
particular. El primero, el general, solía consistir en indicar algunos
procedimientos y aspectos a tener en cuenta para la buena marcha del año que estaba por comenzar. Y casi cada año Don
Bosco continuó dando tales aguinaldos.
El último aguinaldo llega, a su vez, en
una circunstancia muy especial y última para Don Bosco y para sus hijos. Lo encontramos
también en las Memorias Biográficas[2].
Sintiendo Don Bosco que llegaba el momento final, hizo llamar a Don Rua y a
Mons. Cagliero, y con las pocas fuerzas que le quedaban les dio unas últimas
recomendaciones para ellos y para todos los salesianos. Bendijo las casas de
América y a muchos de los hermanos que en esas tierras estaban, bendijo a todos
los cooperadores italianos y a sus familias y, finalmente, les pidió que le
prometieran que se amarían como
hermanos…, y que recomendaran la frecuente comunión y la devoción a María
Santísima Auxiliadora.
Recogiendo
estas palabras de Don Bosco, Don Rua describe en su tercera circular ese
momento y esas palabras, y añade que “ésta
podría servir como Aguinaldo del nuevo año para enviar a todas las casas salesianas.
Deseó que fuese para toda la vida y dio su aprobación para que sirviese
realmente como aguinaldo para el nuevo año”[3].
2. EL AGUINALDO COMO PALABRA DE UNIDAD PARA TODA LA FAMILIA SALESIANA
Nuestra Familia
Salesiana se distingue y caracteriza por ser, en primer lugar, una familia carismática[4] en
la que el Primado de Dios-Comunión es el corazón de la mística salesiana.
En tal comunión
reconocemos la diversidad, y al mismo
tiempo la unidad que tiene su fuente
en la consagración bautismal, en el compartir el Espíritu de Don Bosco y en la
participación de la misión salesiana al servicio de los jóvenes, y
especialmente los más pobres[5].
Por eso en cada
Aguinaldo subrayamos este aspecto de la comunión que es prioritario en nuestra
Familia. En la medida en que el mismo aguinaldo pueda ayudar a las
programaciones pastorales de las diversas ramas y grupos, es bienvenido, pero su finalidad no es ésta, no es la de
llegar a ser un programa de pastoral para el año, sino más bien ser un mensaje
creador de unidad y comunión para toda nuestra Familia Salesiana, en un
objetivo común.
3. COMO DON BOSCO: DESDE SU CORAZÓN PASTORAL Y SU ACCIÓN EDUCATIVA, ENVUELTOS EN LA TRAMA DE DIOS.
El corazón del Señor
Jesús, Buen Pastor, marca todo nuestro hacer pastoral y es referencia esencial
para nosotros. Al mismo tiempo, la concreción, ‘al modo salesiano’ la encontramos en Don Bosco, plasmado en el
singular espíritu de Valdocco, o en lo propio de Mornese, o en lo que de más
propio tienen todos los grupos de nuestra Familia Salesiana, pero sabemos que
el punto de confluencia primero y para
todos es el carisma de Don Bosco suscitado por el Espíritu Santo, para bien
de la Iglesia. Es esto que llamamos carisma
salesiano y que nos abraza y acoge a todos, a todas.
En Don Bosco la feliz expresión (que fue programa de
vida), “me basta que seáis jóvenes para que os Ame”, “fue la palabra y, todavía
es hoy la opción educativa fundamental” por excelencia[6].
Y bien sabemos que por sus niños y jóvenes Don Bosco desarrolló una grandísima
actividad con palabras, con acciones educativas, con presencia, con escritos,
con asociaciones o compañías, con viajes, con encuentros con todo tipo de
autoridades y con el mismo Papa…. “por ellos, sobre todo, manifestó una
atención muy cuidada, dirigida a sus personas, a fin de que en su amor de padre
los jóvenes pudiesen acoger el signo de un amor más alto”[7].
Esta misma inquietud lo
llevó, con los mismos criterios y con el mismo espíritu, a buscar una solución
de los problemas de las jóvenes, con la cercanía de la Cofundadora María D.
Mazzarello y el grupo de mujeres jóvenes unidas a ella y dedicadas, en el
ámbito parroquial, a la formación cristiana de las chicas.
Su corazón pastoral lo
llevó, de igual manera a contar con otros colaboradores, hombres y mujeres, “ ‘Consagrados’
con votos estables, ‘cooperadores’ asociados en el compartir los ideales
pedagógicos y apostólicos”[8].
A esto se suma su condición de ser el gran promotor de una especial devoción a
María Auxilio de los Cristianos y Madre de la Iglesia, y su cuidado y afecto
permanente por sus exalumnos.
Y en el centro de todo
este hacer y de su visión está, como verdadero motivo de su fuerza personal, la
‘caridad pastoral’. Esa caridad pastoral que para Don Bosco,
precisamente por sentirse envuelto en la
Trama de Dios, significaba amar al joven, cualquiera que fuese su estado o
situación, para llevarlo a la plenitud de ese ser humano, plenamente humano que
se ha manifestado en el Señor Jesús, y que se concretaba en la posibilidad de
vivir como honrado ciudadano y como hijo de Dios.
Y esta es la clave de
nuestro ser, vivir y actuar el carisma salesiano. Si llegamos a sentir en las
propias entrañas, en lo más profundo
de cada uno, de cada una, de nosotros, ese fuego, esa pasión educativa que
llevaba a Don Bosco a encontrarse con cada joven en el tú a tú, creyendo en él,
creyendo que en cada uno siempre hay semilla de bondad y de Reino, para
ayudarlos a dar lo mejor de sí mismos y acercarlos al encuentro del Señor
Jesús, estaremos sin duda, a nuestra manera y según nuestras posibilidades,
haciendo vida lo más bello de este carisma salesiano.
4. UN CARISMA, el Salesiano, “AL
SERVICIO DE LA COMUNIÓN EVANGELIZADORA” (EG, nº130)
Han sido ya muchas las
veces que he dicho, tanto en momentos de familia, como otros más públicos, que
el carisma salesiano no es propiedad nuestra, ni de los salesianos, y ni
siquiera de la Familia Salesiana toda.
Esta convicción profunda
y de tanta claridad la expresa el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium cuando dice que el
Espíritu Santo enriquece a toda la Iglesia en su misión evangelizadora con
distintos carismas que “son dones para renovar y edificar la Iglesia. No un
patrimonio cerrado, entregado a un grupo para que lo custodie, más bien son regalos del
Espíritu integrados en el cuerpo eclesial….. y en la medida en que un carisma
dirija mejor su mirada al corazón del Evangelio, más eclesial será su
ejercicio, y en la comunión, aunque duela será donde ese carisma se vuelva
auténtica y misteriosamente fecundo”[9].
Creo verdaderamente que
el carisma salesiano es ciertamente uno de esos dones con los que
el Espíritu Santo ha enriquecido a la Iglesia para que con la mirada certera en
la esencia del Evangelio, y desde la comunión eclesial primero e interna a la
familia salesiana después, podamos ser un precioso regalo para los jóvenes.
De ahí que Evangelio,
corazón pastoral por los jóvenes, y comunión, sean garantía de Identidad y
Fidelidad para nosotros, Familia de Don Bosco, Familia Salesiana.
5. ¡CON LOS JÓVENES, PARA LOS JÓVENES!... en especial los más pobres
5.1. Y decimos ¡CON LOS JÓVENES! hermanos
y hermanas de nuestra Familia Salesiana, porque el punto de partida de nuestro hacer carne y sangre (ENCARNAR) el carisma
salesiano es el de ESTAR CON LOS
JÓVENES, un estar con ellos y entre ellos, encontrarlos en nuestra vida
cotidiana, conocer su mundo, amar su mundo, animarles en su ser protagonistas
de sus vidas, despertar su sentido de Dios, animarlos a vivir con metas altas,
a vivir la vida como la vivió el Señor Jesús.
5.2. Y decimos ¡CON LOS JÓVENES! queridos
hermanos y hermanas de nuestra Familia Salesiana porque si lo que llena nuestro
corazón desde la llamada vocacional del Señor Jesús, es la predilección
pastoral por los chicos y chicas, por los jóvenes, esto se manifestará en
nosotros, como en Don Bosco, en una verdadera ‘pasión’ buscando su bien,
poniendo en ello todas nuestras energías, todo el aliento y fuerza que
tengamos.
5.3. ¡PARA LOS JÓVENES!... EN ESPECIAL
LOS MÁS POBRES.
Me he
permitido decir en diversas ocasiones que cuando el Papa Francisco habla de ir
a la periferia, dirigiéndose a toda
la Iglesia, a nosotros nos interpela de manera muy viva y directa porque nos
está pidiendo que estemos en la
periferia, con los jóvenes que están en la periferia, lejos de casi todo,
excluidos, casi sin oportunidades.
Al mismo
tiempo digo que esta periferia es
para nosotros algo muy propio como Familia Salesiana, porque la periferia es algo constitutivo de nuestro ADN salesiano.
¿Qué cosa fue el Valdocco de Don Bosco sino una periferia de la gran ciudad? ¿Qué
cosa fue Mornese sino una periferia rural? Será necesario que nuestro examen de
conciencia personal y de Familia se confronte con esta fuerte llamada eclesial,
que es a su vez de la esencia del
Evangelio. Será necesario examinarnos acerca de nuestro estar con los
jóvenes y para ellos, especialmente para los últimos…, pero no será necesario
buscar nuestro norte, nuestra ‘estrella
polar en la navegación’ porque en los últimos, los más pobres, los que más
nos necesitan está lo más propio de nuestro ADN como carisma salesiano.
5.4. PORQUE LOS JÓVENES, ESPECIALMENTE LOS MÁS POBRES,
SON UN DON PARA NOSOTROS
Fue el
Rector Mayor don Juan E. Vecchi quien escribió que “los jóvenes pobres han sido
y son todavía un don para nosotros”.[10]
Y ciertamente no podemos pensar que Don Vecchi está defendiendo la pobreza,
pero es cierto, que si estamos con ellos y en medio de ellos, son ellos, son ellas, los primeros que nos
hacen el bien, que nos evangelizan que nos ayudan a vivir verdaderamente el
Evangelio desde lo más propio del carisma salesiano.
Me atrevo a
decir, como ya he manifestado en otra ocasión, que son los jóvenes, las jóvenes, y
especialmente quienes son más pobres y necesitados, quienes nos salvarán
ayudándonos a salir de nuestras rutinas, nuestras inercias y nuestros miedos, a
veces más preocupados en conservar las propias seguridades, que en tener el
corazón, el oído y la mente abierta a lo que el Espíritu nos pueda pedir.
6.
EN EL BICENTENARIO DEL NACIMIENTO DE
DON BOSCO
En un
acontecimiento, como es el Bicentenario
del nacimiento de Don Bosco que nos lanza a todos a un camino de fidelidad
en esa misma llamada que él sintió, escuchó y que hizo vida.
En un año en
el que la fiesta por el don que es Don
Bosco para la Iglesia y para su Familia no nos dejará ensimismados,
centrados en nosotros mismos y en la autocomplacencia, sino que nos lanza, con
más fuerza si cabe, a la misión.
En un año en el que
estamos invitados a vivir y expresar nuestra celebración como verdadera
familia.
7.
CON MARÍA, LA MÁS INSIGNE COLABORADORA DEL ESPÍRITU SANTO
Concluyo
teniendo muy presentes las palabras del Papa San Juan Pablo II en la conclusión
de la ya citada carta, en la que nos
invita a tener siempre delante de nosotros a María Santísima, como la más
insigne colaboradora del Espíritu Santo.
El Papa nos
invitaba a mirar a María y a escucharla cuando dice “Haced lo que Él os diga”,
evocando el pasaje de las bodas de Caná (Jn 2,5).
En un
hermoso fragmento final el Papa dice, dirigiéndose a los sdb de ese momento,
pero en un contexto que es bien oportuno para toda nuestra Familia Salesiana
hoy: “A Ella os encomiendo y junto con vosotros, encomiendo todo el mundo de
los jóvenes, para que ellos, atraídos por Ella, animados y guiados puedan
conseguir, con la mediación de vuestra acción educativa, la estatura de
hombres nuevos para un mundo nuevo: el
mundo de Cristo, Maestro y Señor”.[11]
Es tal la
fuerza de este deseo y de estas palabras que nos dedica el entonces Papa, que
no creo que se pueda decir nada más que el ¡Amén!, el así sea, contando con la
Gracia que nos viene del Señor, la intercesión de la Auxiliadora, y el corazón de Buen Pastor de todos los miembros de
nuestra Familia Salesiana.
Que el Señor
nos alcance su bendición.
Roma, 18 de
junio de 2014
[1] MB III, pág. 616-617
[3] Ibidem.
[4] Cfr. Carta de Identidad de la
Familia Salesiana, art. 5
[5] Cfr. Carta de Identidad de la
Familia Salesiana, art. 4
[6] Carta del Sumo Pontífice Juan Pablo II en el
centenario de la muerte de San Juan Bosco, p.9
[7] Carta del Sumo Pontífice…. p.9
[8] Cfr. Carta del Sumo Pontífice,
p.1
[9] EG, 130
[10] ACG 359, p. 24
[11] Carta del Papa..., p. 36)
lunes, 2 de febrero de 2015
ORACIÓN A DON BOSCO
Padre y Maestro de la juventud,
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
San Juan Bosco,
que, dócil a los dones del Espíritu y abierto a las realidades de tu tiempo
fuiste para los jóvenes, sobre todo para los pequeños y los pobres,
signo del amor y de la predilección de Dios.
Se nuestro guía en el camino de amistad con el Señor Jesús,
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
de modo que descubramos en Él y en su Evangelio
el sentido de nuestra vida
y la fuente de la verdadera felicidad.
Ayúdanos a responder con generosidad
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
a la vocación que hemos recibido de Dios,
para ser en la vida cotidiana
constructores de comunión,
y colaborar con entusiasmo,
en comunión con toda la Iglesia,
en la edificación de la civilización del amor.
Obtennos la gracia de la perseverancia
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén
al vivir una cota alta de vida cristiana,
según el espíritu de las bienaventuranzas;
y haz que, guiados por María Auxiliadora,
podamos encontrarnos un día contigo
en la gran familia del cielo. Amén
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